JESÚS

Arquitecto · Cofundador de MOD

Entender cómo se construyen las cosas para imaginar cómo pueden vivirse.

Una mirada nacida entre Estepona y Casares, la obra, el dibujo y la curiosidad por convertir una idea en algo que pueda construirse, tocarse y habitarse.

ENTRE ESTEPONA Y CASARES

Crecí entre la ciudad y el pueblo.

Nací en Estepona, pero una parte importante de mi historia siempre estuvo en Casares.

Mis padres son de allí. Los fines de semana y los veranos volvíamos al pueblo.

Casares era familia, calle, fiestas y una vida más cercana.

Allí estaban también mis abuelos, su negocio y una manera de trabajar donde muchas cosas se hacían con las manos.

Con el tiempo entendí que mucho de lo que hoy valoro ya estaba allí:

la cercanía, la constancia, el oficio y el valor de hacer bien las cosas.

  1. Lo ideal serían dos imágenes reales:

    • una fotografía de tu padre trabajando, de aquella vivienda o de una obra familiar;
    • una fotografía de tus abuelos, del puesto, del turrón o de aquel entorno artesanal.

    Si solo conservas una fotografía potente, usaría una sola imagen grande. Es mejor una imagen auténtica que dos imágenes decorativas.

Visualmente haría foto grande izquierda + texto derecha, igual que el bloque del abuelo de Marta. Pero introduciría una segunda imagen pequeña, casi documental, si aparece el mundo del turrón. Eso hará que ambas páginas dialoguen sin copiarse.

ENTRE LA CONSTRUCCIÓN Y LA ARTESANÍA

Me he criado entre la obra y los turrones.

Mi padre trabajaba en la construcción. Pasé mucho tiempo cerca de la obra, viendo cómo las casas empezaban a levantarse desde casi nada.

En Casares, mis padres compraron una vivienda, la demolieron y la levantaron de nuevo. Mi padre realizó la cimentación y la estructura. Después, junto a mis abuelos, fueron construyendo buena parte de la casa.

Pero en mi familia había también otro tipo de oficio. Mis abuelos elaboraban turrón artesanal para venderlo durante las fiestas del pueblo.

Recuerdo mañanas enteras preparándolo, empaquetándolo y dejándolo listo para después venderlo en el puesto. Allí estaban la paciencia, la repetición, las manos y el tiempo necesario para hacer bien las cosas.

Durante años no pensé que ambos mundos tuvieran mucho que ver. Ahora creo que sí, quizás por eso siempre he necesitado entender cómo están hechas las cosas.

Las buenas ideas también necesitan manos, tiempo y oficio.

ARQUITECTURA Y CONSTRUCCIÓN

Una buena idea no debería quedarse en una imagen.

Para mí, la arquitectura empieza con una idea.
Pero esa idea tiene que poder construirse.

Tiene que encontrarse con los materiales, resolver sus encuentros y sostenerse más allá del dibujo.

Quizá por haber crecido cerca de la obra siempre he necesitado entender qué ocurre después del plano.

Cómo se materializa.
Cómo envejece.
Cómo se toca.

Y, sobre todo, cómo se habita.

No me interesa una arquitectura que funcione únicamente como una imagen.

Me interesa que tenga estructura, oficio y sentido.

Pero también emoción.

Porque construir bien no significa renunciar a emocionar.

Una composición de 2 fotografías:

Imagen principal
Grande y arquitectónica.

Puede ser:

  • una obra de MOD;
  • estructura vista;
  • encuentro constructivo;
  • hormigón, ladrillo, madera o piedra;
  • Jesús recorriendo una obra.

Imagen secundaria
Más pequeña y de detalle.

Por ejemplo:

  • una mano tocando un material;
  • un detalle constructivo;
  • un croquis junto a una muestra;
  • un encuentro entre dos materiales.

APRENDER TAMBIÉN ES ELEGIR

Entender lo que no quería hacer también afinó mi manera de mirar.

Al terminar la carrera empecé a trabajar en Marbella, en una oficina vinculada a proyectos residenciales de alto nivel.

Era un mundo nuevo para mí.

Grandes parcelas, materiales especiales y presupuestos importantes.

Al principio me impresionó.

Pero con el tiempo empecé a preguntarme qué hacía realmente valioso un proyecto.

Entendí que el lujo, por sí solo, no garantiza una buena arquitectura.

Que una casa puede ser espectacular y seguir necesitando una idea.

Luz.
Proporción.
Relación con el lugar.

Aquella etapa me enseñó mucho.

Y también me ayudó a definir la arquitectura que quería intentar hacer.

No repetir una imagen. Encontrar una razón detrás de cada decisión.

2 imágenes.

Imagen 1 · Arquitectura

Una fotografía potente de un proyecto de MOD donde aparezca claramente:

  • luz;
  • sombra;
  • proporción;
  • relación interior–exterior;
  • materialidad.

No tiene que ser una vivienda de lujo.

Tiene que representar la arquitectura que hoy defendéis.

Imagen 2 · Proceso

Más pequeña.

Puede ser:

  • un croquis;
  • plano;
  • maqueta;
  • detalle constructivo;
  • Jesús revisando una propuesta.

La primera imagen representa el resultado.

La segunda, el pensamiento que hay detrás.

RAÍCES

Una arquitectura contemporánea también puede tener memoria.

No me interesa una arquitectura que pudiera estar en cualquier lugar.

Me interesa que dialogue con el clima, la luz y la forma de vivir de aquí.

Con la sombra cuando aprieta el sol.

Con el patio como lugar de encuentro.

Con la cal, la piedra, la madera o la cerámica cuando ayudan a construir una atmósfera.

Con la vegetación.

Con el paso del tiempo.

No se trata de repetir una imagen tradicional.

Se trata de entender qué hemos aprendido de nuestra manera de habitar y llevarlo a una arquitectura contemporánea.

Ser contemporáneo no significa olvidar de dónde vienes.

DOS MIRADAS

MOD nace cuando dos formas de entender la arquitectura empiezan a trabajar juntas.

Con Marta comparto la arquitectura, pero no siempre llegamos a ella desde el mismo lugar.

Yo suelo empezar preguntándome cómo resolver una idea.
Cómo se organiza. Cómo se construye. Cómo puede llevarse del dibujo a la realidad.

Marta tiene una sensibilidad especialmente atenta a la materialidad, el interiorismo, el color, las texturas y la atmósfera.

Su mirada completa la mía.
Donde yo pienso muchas veces en la construcción, el dibujo o la idea inicial, ella afina cómo esa idea se siente y se habita.

No entendemos arquitectura e interiorismo como disciplinas separadas.

Nos interesa que cada decisión forme parte de una misma idea.

La idea y la atmósfera.
La construcción y el detalle.
La arquitectura y la forma de vivirla.

Imagen de los componentes de MOD seleccionando textiles para un proyecto.

1 fotografía.

Marta y Jesús:

  • trabajando juntos;
  • revisando planos;
  • viendo materiales;
  • en obra.

Evitar fotografía corporativa posada.

1 fotografía.

Utilizaría una imagen reciente y personal.

Puede ser Jesús:

  • recorriendo un proyecto terminado;
  • observando una obra;
  • trabajando en el estudio;
  • mirando arquitectura;
  • caminando por un espacio de MOD.

No escogería una fotografía demasiado técnica.

Ya hemos visto mucho proceso anteriormente.

Aquí interesa transmitir madurez y dirección.

UNA ETAPA MÁS CONSCIENTE

Con el tiempo aprendes mejor qué quieres hacer. Y también qué no.

Durante años hemos trabajado, colaborado con otros estudios, presentado concursos y desarrollado proyectos propios.

Hemos aprendido mucho. También nos hemos equivocado.

Con el tiempo hemos entendido mejor qué tipo de arquitectura queremos intentar hacer.

No nos interesa repetir fórmulas.

Ni hacer proyectos que podrían estar en cualquier lugar.

Queremos espacios pensados desde las personas, el lugar y una idea clara.

Desde la construcción, la luz, la materia, la proporción y el detalle. Con tiempo para pensar cada decisión.

Y con la voluntad de que todo tenga una razón.

No quiero que MOD sea reconocible porque todos sus proyectos se parezcan. Quiero que sea reconocible por la manera en que están pensados.

Una forma propia de hacer arquitectura.
Construcción · Luz · Materia · Proporción · Detalle

JESÚS MUÑOZ · MOD ESTUDIO

Al final, todo tiene que poder vivirse.

La arquitectura empieza con una idea. Pero termina formando parte de una vida.

Pensar cómo la luz entra en un espacio, cómo se encuentran los materiales o cómo una decisión cambia la forma de habitar.

Todo eso tiene sentido por una razón. Porque alguien va a vivir allí.
Cada proyecto empieza escuchando.

Cómo vives.

Qué necesitas.

Qué quieres cambiar.

Qué merece la pena conservar.

Y qué te gustaría sentir cuando ese espacio forme parte de tu día a día.

Después llegan los planos, los materiales y la construcción.